lunes, octubre 31, 2005

La sexta


Un duro golpe fue el que recibí hoy, mi hijo aprendió que no es inmune a la sociedad y a la realidad y quiza quien más lo resintió fui yo. Mi único consuelo es que apartir de hoy y probablemente hasta enero tendre un compañero para enfrentar la tediosa labor cotidiana de chambear. Con seguridad a el le va a ir de poca madre pero a mi me quedan muchos resentimientos contra quién lo saco de su marasmo huevón. A esto le llamo yo un confeción sincera de pendejismo paternal nato.